Orígenes
La ocupación del espacio

Es imposible comprender la historia de Empalme Graneros, sus orígenes y desarrollo, sin relacionarla con factores de más largo aliento, vinculándola con el pasado de la ciudad y de la región de la que forma parte. En tal sentido, puede decirse que la ocupación de estos suelos se remonta a las primeras décadas del siglo XVI, tiempo en que los españoles comenzaron a establecerse en los territorios que hoy forman parte de la provincia de Santa Fe. Antes de la llegada del hombre “blanco”, este mismo espacio conoció el paso de otros grupos humanos, seguramente integrantes de alguna colectividad de pueblos originarios cazadores y reproductores. Sin embargo, es la llegada de los españoles lo que marca el inicio de estas breves líneas introductorias referidas a la ocupación del espacio barrial y zonas aledañas. Este arco temporal amplio y complejo en el que ubicamos el surgimiento territorial de Empalme Graneros culmina a comienzos del siglo XX, con la ciudad de Rosario en pleno desarrollo urbano y la paulatina delimitación del espacio barrial.

 

Los orígenes del barrio

Siglo XVII
A partir de este siglo, la formidable reproducción del ganado libre o cimarrón le confirió al territorio santafesino cierto atractivo económico, comenzando a transformarse en proveedor de cueros, animales de carga, sebo y tasajo destinado a la zona minera del Alto Perú y a las misiones jesuíticas del Paraguay.
Entre 1668 y 1672 Antonio de Vera y Múgica, Teniente de Gobernador de Santa Fe, recibe una donación de tierras como recompensa por la expansión y defensa de los territorios de la Corona Española. Dichas tierras estaban ubicadas sobre la costa del Río Paraná, entre la Bajada de Don Lorenzo (actual ciudad de San Lorenzo) y el arroyo Salinas (actual arroyo Ludueña). Desde entonces, el arroyo sirvió como una demarcación de los establecimientos rurales existentes en tiempos de la Corona Española.
Desde finales del siglo XVII varios pobladores de la ciudad de Santa Fe, atemorizados por los frecuentes ataques indígenas y atraídos por el creciente dinamismo económico de la región sur, se establecieron en tierras pertenecientes a Romero de Pineda.
1719
En el año 1719, las propiedades que pertenecieron a Antonio de Vera y Múgica fueron compradas por los jesuitas, quienes buscaban ponerse a resguardo de los continuos ataques indígenas. Esta descripción revela que las tierras ubicadas al norte del actual arroyo Ludueña conocieron un temprano proceso de apropiación privada.
Las tierras que se extienden desde el río Carcarañá hasta el Arroyo del Medio, conocidas por entonces como “El Pago de los Arroyos”, habían sido ocupadas por estancias con escasa población fija. Lo cual es una marca del proceso original en que se fue colonizando la región, atado al orden de población espontáneo que se iba generando en torno a la Capilla del Rosario (actual Catedral de Rosario).   
1731
En 1731 el caserío disperso alrededor de la Capilla del Rosario, estratégicamente ubicada en las cercanías del Camino Real que conectaba a Buenos Aires, Córdoba y las poblaciones del noroeste, recibe el título de “Curato”.
1763
En 1763, de acuerdo con los libros parroquiales de la época y el informe de un pleito realizado por el Juez Delegado Pedro de Arismendi, aquel vecindario contaba con alrededor de 300 pobladores.
Como parte de las migraciones que se hacían desde la jurisdicción de la ciudad de Santa Fe hacia el “Pago de los Arroyos”, llegó por aquellos años Don Antonio de Ludueña. Al parecer, Ludueña se afincó en la franja sur del arroyo Salinas. Desde entonces su apellido está íntimamente relacionado con la historia del barrio y la región.
1801
En 1801 el comerciante y cronista Pedro Tuella estima que la región contaba con 6279 pobladores en veinte leguas cuadradas, incluyendo esclavos pardos, esclavos morenos, indios de ambos sexos y las cuatrocientas personas que vivían en la Capilla del Rosario.
1816

En 1816 un recuento realizado por el Alcalde de la Santa Hermandad, Bernardino Moreno, estimó que la zona de Rosario estaba habitada por 5115 personas.

1823

En 1823 el antiguo vecindario pasó a ser reconocido como "Villa Ilustre y Fiel".

1852

En 1852 Rosario fue declarada ciudad por la Sala de Representantes de Santa Fe. Por entonces reunía nada más que 3000 habitantes, aunque en pocas décadas se transformaría en uno de los centros urbanos más importantes del país. El Censo nacional de 1869 señala una población cercana a los 23000 habitantes, mientras que el Censo de la Provincia d Santa Fe de 1887 estima en alrededor de 51000 el número de habitantes.

1858

A partir de la sanción de la "Ley de Municipalidad para la ciudad de Rosario" en 1858, el arroyo Ludueña constituyó el límite noroeste de la ciudad. Comenzaba allí un lento proceso de ocupación de sus zonas lindantes.

1873

Una ordenanza de 1873 divide a Rosario en cuatro secciones: ciudad, extramuros, suburbios y bajo. Las secciones ciudad y extramuros indicaban las zonas más urbanizadas. Mientras que la sección suburbios recorría un arco circunvalar alejado del casco principal, delimitado por los mismos cursos de agua que marcaban las fronteras sur y norte de la ciudad: el arroyo Saladillo y el arroyo Ludueña. Este suburbio norte del municipio comenzó a ser visto como un espacio de futuras negocios inmobiliarios por parte de la elite rosarina.

Finales del siglo XIX. La formación del barrio Empalme Graneros tiene como huella de origen la paulatina llegada de inmigrantes y trabajadores. El negocio inmobiliario generado por la explosión demográfica y las transformaciones productivas posteriores al triunfo de la Confederación Argentina sobre Juan Manuel de Rosas en 1852 marcaron el modo en que se fue conformando el barrio.

En la segunda mitad del siglo XIX las tierras que originariamente habían pertenecido a Romero de Pineda fueron divididas en lonjas largas, estrechas y con frente al río Paraná. Los terrenos donde se ubica Empalme Graneros estaban divididos en tres lonjas. La lonja del norte pertenecía a Echesortu y Casas y la del sur a Pedro Mauleón. Mientras que la lonja central primero perteneció a Justiniano Adalid y luego a José Arijón.

mapa-16En la lonja de José Arijón aparece una porción de tierra a nombre de José Ortolani, señalando el temprano acceso a la propiedad de una de las primeras familias de inmigrante europeos establecidos en el barrio.

Según se desprende del Censo de la Provincia de Santa de 1887, la zona del distrito Rosario cercana a la zona de Empalme Graneros estaba habitada por 1185 personas. La gran mayoría eran inmigrantes y estaban precariamente instalados en casas de paja, zinc y madera. El 80 % de los trabajadores mayores de 15 años eran peones de quintas y chacras o terminaban empleándose como jornaleros, es decir, personal de fatiga sin trabajo fijo, según la caracterización de la época. El resto de los trabajos u oficios muestra la presencia de algunos herreros, costureras, cocineros, planchadores, lavadoras y un grupo pequeño de personas ligados a la producción láctea. Actividades que eran desarrolladas por vecinos desperdigados en un espacio de tierras en las que figuran unos pocos ocupantes. Este fue su rasgo sobresaliente hasta la llegada del ferrocarril, el cual intensificó el arribo de nuevos trabajadores y potenció las transacciones de tierras en los suburbios de Rosario.
Con el paso de los años las tierras se fueron fraccionando en múltiples manos. En el último cuarto del siglo XIX ubicamos, de norte a sur, las lonjas LLavallol, Juan Canals, Mauleón y Adalid. A medida que la ciudad crecía, el negocio inmobiliario hizo que las tierras se fueran vendiendo a nuevos propietarios o pasaran al poder de los herederos. 
1889

En el año 1889 la lonja que abarcaba desde el río Paraná hasta el camino a San Lorenzo (actual Avenida Alberdi) y desde ese camino hasta el arroyo Ludueña, fue vendida al Ferrocarril Central Argentino (FCCA). En uno de esos terrenos se edificó el Pueblo de Fisherton.

1891

mapa-10La llegada del Ferrocarril Central Córdoba y Rosario en 1891 y la instalación de una estación que haría el "empalme" para el cambio de vías, lo cual permitía la conexión con los "graneros" del puerto de Rosario, sería una marca fundacional en la historia de Empalme Graneros. Hasta entonces, en la zona predominaba la existencia de campos y chacras, asiento de alfalfares y criaderos de cerdos o animales vacunos. Y una franja de tierras inundables que empezarían a ser loteadas, pero recién serían habitadas varías décadas más adelante.

mapa-7Si tomamos en cuenta el mapa catastral dibujado por el ingeniero Juan Postma en 1892, se observa que en la antigua lonja de Adalid, comprada luego por José Arijón, aparece dividida en 27 fracciones sucesivas. Dicho loteo está ubicado al oeste de la estación ferroviaria Empalme Graneros y sigue una línea recta paralela a lo que a partir de 1904 sería la calle Juan José Pasos.

mapa-12Entre la sucesión de compra y venta de terrenos cabe destacar que la zona oeste lindante a Empalme Graneros fue adquirida en 1904 por Víctor Degreef, quien presentó un proyecto de urbanización que fue aprobado por la Municipalidad. Varias de las manzanas proyectadas estaban en tierras inundables o figuraban sobre el curso mismo del arroyo Ludueña. Sin embargo, aquel proyecto inconcluso del llamado Barrio Degreef ha dejado sus marcas en el territorio, ya que la actual disposición de las manzanas ubicadas entre las actuales calles La Republica, Barra, Juan B. Justo y Chaco respetan aquel proyecto de urbanización.

1910

mapa-18En el  año 1910, como homenaje al Centenario de la Revolución de Mayo, el antiguo Barrio Degreef pasó a llamarse Barrio Larrea, ubicado actualmente al noroeste de Empalme Graneros. De acuerdo con el Tercer Censo Municipal de Población, en 1910 la ciudad de Rosario contaba con 180000.

Las primeras demarcaciones de calles en Empalme Graneros, ubicadas mayoritariamente en las cercanías de la estación ferroviaria, llevaron por nombre “Progreso”, “Libertad”, “Republica” o de apellidos que pueden vincularse a la propiedad de esos terrenos por parte de empresarios y funcionarios rosarinos, como Brandt y Cullén.

mapa-5El crecimiento demográfico y la consolidación de Rosario como una autentica ciudad-puerto merecieron el intento de urbanizar y convertir al barrio Empalme Graneros en una “Villa Obrera”, tal el nombre con el que se lo conoció. Sin embargo,  las tierras cercanas al curso del Arroyo Ludueña y la parte sur del barrio lindante con la actual calle Junín continuaron mucho tiempo deshabitadas. Los datos catastrales de mediados de la década del veinte y principios de los años treinta muestran que franjas enteras de las antiguas lonjas de Arijón permanecían semi-desiertas. Mientras que al otro lado de las vías del tren, los barrios Refinería, Talleres y Arroyito “han realizado el milagro de convertir en abigarrada población lo que hace apenas quince años era campo casi estéril”.

El ferrocarril: nexo, distancia y frontera

Los orígenes de Empalme Graneros están íntimamente ligados al ferrocarril y al complejo ferro-portuario e industrial ubicado al norte y noroeste del casco céntrico de Rosario. En primer lugar, porque su nombre, tal lo expresado, alude al "empalme" construido en el año 1891 por el ferrocarril Central Córdoba y Rosario (hoy Ferrocarril Belgrano), cuyo objetivo no era otro que permitir la vinculación con los graneros ubicados al sur de la desembocadura del arroyo Ludueña. Pero la cosa no termina allí, dado que reseñar esta estrecha vinculación entre el barrio y el ferrocarril nos lleva a la década del 80 del siglo XIX, período de construcción de una gran cantidad de líneas férreas. La llamada "fiebre ferroviaria", tal como la llamaron los contemporáneos, atravesaba buena parte de la pampa húmeda, constituyendo por entonces la expresión misma del progreso.

Ferrocarril Central Argentino:

Inaugurado en mayo de 1870, dispuso durante un tiempo del monopolio que le significaba la posesión de los amplios muelles ubicados en el casco central de la ciudad, entre el Boulevard Oroño y San Martín. Pero en la década siguiente varias compañías ferroviarias comenzaron a disputarle ese lugar privilegiado.

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Ferrocarril Oeste Santafesino:
A partir del año 1883 unía el puerto de Rosario con la rica zona cerealera de Casilda; se ubicó en el cruce de las calles Chacabuco y 9 de Julio, (actualmente conocido como Parque Urquiza) los muelles, talleres, patio de maniobras y galpones de carga.
Ferrocarril Buenos Aires y Rosario:

estacion-fcbaPrimera línea que unió la Capital Federal con el Litoral, en 1886 adquirió los terrenos ubicados frente al río Paraná, en la zona norte de la ciudad, y lindantes con la vía principal del Ferrocarril Central Argentino. En ese lugar edificaron la estación Rosario Norte, iniciando la prolongación rumbo a Sunchales y hacia el norte del país.

Ferrocarril de Santa Fe:

estacion-fcsfLos capitales franceses tendieron otra vía desde la ciudad de Santa Fe. En la calle Vera Mujica, entre Córdoba y Santa Fe construyeron galpones para carga, depósito de locomotoras y un edificio de pasajeros. -En 1889, se inauguró la gigantesca Refinería Argentina del Azúcar en la zona norte de la ciudad que estaba conectado por un embarcadero y un ramal ferroviario del Central Argentino.

En 1889, se inauguró la gigantesca Refinería Argentina del Azúcar en la zona norte de la ciudad que estaba conectado por un embarcadero y un ramal ferroviario del Central Argentino.

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Las empresas ferroviarias construyeron entonces ramales que llevaban sus mercaderías a esa zona portuaria, conocida desde entonces como barrio Refinería (hoy Malvinas Argentinas).
Creación de las Tres Vías
1890
El Ferrocarril Buenos Aires y Rosario, construyó un ramal que la conectaba con la Refinería Argentina, a la que proveía de caña de azúcar traída desde Tucumán.
1891
El Ferrocarril Central Córdoba y Rosario (FCC), que unía Córdoba y Rosario vía San Francisco, edificó su estación en terrenos ubicados en la calle 27 de febrero entre San Martín y Leandro Alem. Al mismo tiempo que construyó el "empalme" con los graneros cercanos a la Refinería.
1892
El Ferrocarril Santa Fe también construyó su propio acceso hacia la zona de la Refinería. Dicho ramal de acceso se iniciaba en la estación Sorrento, y proseguía rumbo al río paralelo a las vías del Ferrocarril Central Córdoba y del Ferrocarril Buenos Aires Rosario.
Con la concreción de esta obra quedaba conformada la traza conocida como "las Tres Vías".

Avenida Avellaneda, las Tres Vías, la Refinería, los graneros y el puerto generaron innumerables puestos de trabajo, atrayendo a una heterogénea población, en gran parte inmigrantes extranjeros. Como señala Agustina Prieto, las condiciones de salubridad en esos barrios, conocidos por el nombre de las empresas que les dieron origen, Refinería, Graneros, Aguas Corrientes, Talleres, eran deplorables. Decenas de familias se hacinaban en conventillos, lo cual volvió atractivo la ocupación de tierras ubicadas al oeste del viejo camino a San Lorenzo, donde hoy se levanta Empalme Graneros.

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