“Ottone era dirigente comunista y respondía al partido, mientras que el Padre Agustín era miembro de la Iglesia. Era como aquella la película italiana en la que había un cura, Don Camilo, y un alcalde comunista, Don Peppone. Eso era un poco la imagen de la época (…) Cada uno con su tónica. El fin era el mismo: ayudar a la gente, hacer algo y que el barrio progrese y que tenga una educación digna”. (De la entrevista a Luisa Terán, primera directora de la Escuela San Luís Gonzaga).

 

“Trabajar con Ottone tenía una particularidad: a las 7 de la mañana él ya estaba en la Vecinal leyendo el diario, y a partir de las 8 se abría la vecinal. El caminaba mucho por el barrio para hablar con la gente. Don Ottone siempre tenía la mirada puesta en los más humildes, en aquellos sectores que no podían ir a la escuela, y entonces comenzó la construcción de un jardín de infantes y un preescolar”. (De la entrevista a Martina Puyó, vecina).

 

“Eran como Don Camilo y Don Pepone, el cura y el comunista, una historia del cine que parece traslada al barrio Empalme Graneros”. (De la entrevista a Osvaldo Ortolani, vecino).

 

“El viejo Ottone era muy laburante, honesto. Estuvo preso: una vez en Tucumán fue a hacer una revuelta y lo metieron en cana. La época era difícil, y él era un activista. Incluso recuerdo haber visto un periódico durante la última dictadura, “La voz de Empalme”, donde él demandaba continuamente obras para Empalme” (De la entrevista a Leonildo Foresto, comerciante y miembro de NU.MA.IN).

 

“Ottone, Polichiso, Ortolani, Foresto, Gómez, el Padre Bullían, había un montón de gente que laburaba por el Barrio y por una mejor calidad de vida. Sobre todo con el tema de las inundaciones”. (De la entrevista a Susana Radia, vecina).

 

“A finales de los años 50 llegó al barrio Virginio Ottone, un luchador total y honesto. Por eso murió pobre. Yo tuve la suerte de acompañarlo en su trabajo en el Barrio. Era comunista y había llegado luchando desde Italia, a los 18 años, y uno sabe lo que era una persona que pensara distinto. Tuvo 32 entradas en la policía” (De la entrevista a Gabriel Sánchez, vecino).