Las divisiones y subdivisiones de tierras remiten a un proceso central de la historia de Empalme Graneros.  Hasta el XIX  las actividades económicas seguían descansando en una ganadería extensiva, fuente principal de la riqueza regional. A partir de la derrota de Juan Manuel de Rosas en 1852, el impulso de otras actividades productivas, generadas por la apertura de los canales de comercialización y la formidable expansión agrícola de la región, hicieron que las barrancas del Paraná pasarán a ser codiciadas por las posibilidades que abrían como puerto natural de aguas profundas. De esta manera, las lonjas situadas a la altura del arroyo Ludueña comenzarían a ser utilizadas como una zona portuaria alternativa a la infraestructura que usufructuaba el Ferrocarril Central Argentino (FCCA). Asimismo, la actividad económica derivada de los intereses inmobiliarios y la actividad ferroviaria, generarían la llegada de nuevos contingentes de inmigrantes, alentando la paulatina urbanización del perímetro norte de la ciudad.