Plan de Desagües para la ciudad de Rosario. El mismo fue recibido con entusiasmo por parte de la prensa local. Los diarios La Capital y La Tribuna publicaron esperanzados que “las vecinales han dado a publicidad un gran programa para resolver el problema de las inundaciones (…) Ahora le corresponde al gobierno municipal y provincial  tomar cartas en el asunto para favorecer la aspiración de la población de un sector de Rosario. A escasos 3 meses y medio de la primera gran inundación de 1961, se reunían en la sede de la Asociación Empalme Graneros, el 3 de mayo de 1962, convocadas por la Junta de Vecinales de Rosario, numerosas instituciones vecinales […] quedando constituidas la comisión interzonal pro-desagües integrales de Rosario y zona de influencia, aprobándose una amplia base para la solución de las inundaciones".

 

La propuesta era construir lagos artificiales y en su resolución decía que "teniendo en cuenta que Rosario recibe un extraordinario caudal de agua del ejido del municipio, que es calculado en 87 por ciento, lo primero que hay que estudiar para una solución de fondo es como parar estas aguas en diversos lugares (…) Para ello habría que construir lagos artificiales en cada uno de los departamentos y zonas de los cuales recibimos agua a través de la canalización de sus tierras bajas y bañados. Dichos lagos deben tener sus correspondientes compuertas, para dominar y guiar su caudal y convertirse en un corto proceso, en extraordinaria fuente de trabajo en distintos lugares del interior de nuestra provincia. Esto podría ser utilizado para a) desarrollo de producción e industrialización ictícola, b) plantación y futura industrialización de árboles de madera blanca, c) criadero de patos y gansos y demás aves para su posterior explotación. La construcción de esos lagos permitiría controlar el escurrimiento de las aguas y preservaríamos la calidad de nuestra tierra (que luego de la erosión hidráulica tarda muchísimo años para recuperarse y ser productiva). Nos permitirá utilizar agua en tiempo de sequía para el regado artificial y resolver el problema fundamental que nos preocupa. Controlar el 87 por ciento de las aguas que producen las graves inundaciones de nuestra ciudad y zona de influencia". (Periódico “La Voz de Empalme”, N° 5, Diciembre de 1980).