En sus orígenes las migraciones constituyeron un fenómeno mayoritariamente masculino, encontrando un ámbito de encuentro y esparcimiento en los boliches que se fueron abriendo en tormo a la vieja estación. El almacén de ramos generales “Buena Viña”, "El Buen Mosto" de don Eulalio Díaz o el antiguo almacén de Don Sabino fueron algunos puntos de reunión de los habitantes de Empalme Graneros, muchos de ellos peones de los hornos de ladrillos y trabajadores de los de pocos tambos que existían en las inmediaciones del barrio.

 

“Euladio Díaz dueño del almacén "El Buen Mosto" […] un día compró un billete de lotería […]  y ganó "la grande"…, su esposa miró la lista de sus clientes y les dio a todos una participación del premio, lo repartió […] o sea que no la ganó él sino que la ganaron entre todos…” (Entrevista a Osvaldo Ortolani).